El mundo está enfermo
vomita jinetes erráticos
me arrastran por los huesos incendiados al sueño de la locura.
Qué hacer con la vida
si la muerte se insinúa cada instante,
bailarinas no nacidas
danzan deformes cubiertas de sangre
abominables entre la niebla de la luna.
Hirviendo los lagos asfixian mis venas
sed de existencia sin saciar
me reclaman los relojes violados por la noche
rabiosa gitana embarazada.
Vientre materno
eterna vida inconsciente
pero la entraña ya no late
y mi alma ya no vuela.
miércoles, 27 de febrero de 2013
domingo, 24 de febrero de 2013
El propósito del tiempo
Flor desvelada por la escarcha
la incógnita la cubre
¿Cuál es el propósito del tiempo?
La noche es pasaje hacia el día
y el tren
velo de la llamada
lejana melodía
lleva a quien se anime a desviar camino
o es el viento que asalta al sueño
pero no invita. Persiana que no sirve
todo abandona
incontinencia de vida
fugaz como el destino
no soporto la lentitud
la miel frutal y el mar arbolado
¿Cuál es el propósito del tiempo?
El hallazgo del misterio
fruición de la eternidad
tan fuerte es la palabra siempre
el idioma de las rocas
tus manos intentan hablar
o romper
pero todo es poder
o todo es luz blanca
que se encierra
tras tus párpados
la vida se ilumina
tras la muerte.
la incógnita la cubre
¿Cuál es el propósito del tiempo?
La noche es pasaje hacia el día
y el tren
velo de la llamada
lejana melodía
lleva a quien se anime a desviar camino
o es el viento que asalta al sueño
pero no invita. Persiana que no sirve
todo abandona
incontinencia de vida
fugaz como el destino
no soporto la lentitud
la miel frutal y el mar arbolado
¿Cuál es el propósito del tiempo?
El hallazgo del misterio
fruición de la eternidad
tan fuerte es la palabra siempre
el idioma de las rocas
tus manos intentan hablar
o romper
pero todo es poder
o todo es luz blanca
que se encierra
tras tus párpados
la vida se ilumina
tras la muerte.
martes, 19 de febrero de 2013
Parto de papel
Hola, ¿qué tal? Soy un relato fallido. Mi escritor resulta ser un joven adulto agobiado de dudas, exhausto por la cotidianidad, decidido a romper con las cadenas de la realidad; un ser desamparado que quiso buscar refugio en el mundo de lo invisible, de lo intocable, de lo absurdo: se soltó en alma al vació y se desplomó en el mundo de las palabras. Así, a grandes rasgos surgí yo.
Nací una mañana de lluvia, esa lluvia tan profunda que uno la siente latir por las venas de la carne, una lluvia que arrastraba toda la melancolía de mi escritor. Él se sentó con un café muy oscuro y dulce entre sus manos, y lo decidió: yo iba a nacer, no había escapatoria. Les debo de confesar que fue un parto muy complejo, él se encontró con el abismo blanco de una hoja vacía y la locura de ideas en un inagotable proceso de germinación. Entonces una frase de su amado Cortázar renació en su conciencia: "Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma". Si, yo había desbordado su alma; yo era eso que le susurraba el viento en sus sueños, yo era esa magia que lo distinguía de un cadáver. Sin embargo, la frase no lo desalentó, si no que empecinó su compromiso; aunque las palabras estén llenas de vacíos del significado, aunque sean ellas las que reduzcan un milagro superior a una cotidianidad humana, son las únicas que pueden formar nuestras realidades.
Mi silueta comenzó a existir entre las palabras del papel cual sol espía al mundo durante el amanecer: cálidamente. Mi alma comenzó cálida para contrastar el frío que venía de visita con la lluvia matutina. Él me quiso perfecta como una gran novela de un gran autor pero el pulso se le corría, no conocía las reglas gramaticales ni sabía cómo hacer una metáfora. No sabía escribir como lo hacen los supuestos escritores y a sabiendas de sus limitaciones se embarcó en mi creación. Claramente sufrió muchas frustraciones por su incapacidad y nunca deseó que yo me enterase de todo eso; un deseo con un dejo de inocencia: yo no necesito enterarme de sus incapacidades, porque son esas mismas las que me maldicen en mis sueños y las que me atan a la cama llorando de impotencia por el insomnio.
Yo soy todas esas incapacidades tanto como sus pocos aciertos. Yo vivo a través de sus líneas en el mundo que me él deposita, con las cualidades que él me entrega. Mi vida es triste, vivo de la belleza para sus ojos y no hay nada que me pueda salvar de las continuidades de su vicio metafísico. Soy su obra de arte, soy mi tristeza.
¿Debería amarlo? ¿Acaso Él me ama? Él me hizo porque me podía hacer, él me hizo porque me necesitaba, no me escribe porque esa sea su tarea mayor ni mejor. Sin embargo yo existo todos los días para significar su vida, y él está sentado en su escritorio para significar la mía. Nuestra relación no se define por el amor, se define por la fuerza que se esconde tras las palabras "poder" y "necesitar", esa fuerza que mueve a los astros y que mantiene un orden fatal de causalidades (y por qué no, de casualidades). Yo sé casi todo sobre mi escritor, yo soy sus palabras, yo soy él. Pero, si yo soy él, ¿él quién es? ¿quién soy yo? ¿qué es lo que nos separa? ¿acaso soy una mera ficción? Yo surgí de él, y aunque sea su relato, me siento tan real como cualquiera se puede percibir a sí mismo, entonces, ¿cómo surgió él? ¿Mi escritor también es escrito o su existencia es su causa misma y única? Ese es el misterio que tanto domina mi angustia y mi ilusión. Angustia que me paraliza al sentirme una excepción, al sentirme diferente a él, a ser yo sola la creación y él algo distinto. Ilusión, que me alegra hasta las lágrimas más rancias, de poder yo también escribir; si acaso mi escritor es escrito por otro escritor ¿por qué no podría yo también escribir? De todas formas, él nunca me debeló ni una cosa ni la otra en sus líneas.
Ya conté demasiado sobre él. Ya sé demasiado sobre él. Me paso cada minuto de mi vida pensando en él, pensando en el incesante ruido de la pluma sobre la hoja que limita mis latidos. No sé quién soy. Él no me ayuda a saber. Sólo sé que sufro invariablemente por todas esas miradas que me corresponden pero que rápidamente me abandonan, por esas sonrisas que él pretende que yo finja diariamente y muchas veces me pregunto el sentido de toda esta historia: ¿por qué yo tengo que sufrir? ¿sólo porque él sufre? Quiero aturdirlo con un grito silencioso, como el que produce el cuchillo al deslizarse sobre la piel, para que me deje de hacer miserable, para que me escriba una historia feliz. Si alguien escribe mi propia historia, por lo menos que sea una historia digna de amor y de felicidad. No entiendo por qué se empecina con que mi historia sea lúgubre, no entiendo por qué me necesita infeliz como el reflejo de su letra. A veces emerge en mí un fugaz deseo, casi opresor de cualquier voluntad contraria, que me impulsa a desafiar este relato, deseo que me seduce con arrancarle su pluma y comenzar a escribir mi propia historia, dejándolo fuera de mi cual simple observador. Quiero que ria y llore conmigo, no que me haga llorar y reír cuando él quiere. Quiero ser yo. ¿Podré hacer eso alguna vez? ¿Podré serle fiel a ese deseo que nace de mi (¿o que acaso él me hace nacer?). ¿Podré tener voluntad propia o estaré condenada a ser el eco de su respiración?
Nací una mañana de lluvia, esa lluvia tan profunda que uno la siente latir por las venas de la carne, una lluvia que arrastraba toda la melancolía de mi escritor. Él se sentó con un café muy oscuro y dulce entre sus manos, y lo decidió: yo iba a nacer, no había escapatoria. Les debo de confesar que fue un parto muy complejo, él se encontró con el abismo blanco de una hoja vacía y la locura de ideas en un inagotable proceso de germinación. Entonces una frase de su amado Cortázar renació en su conciencia: "Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma". Si, yo había desbordado su alma; yo era eso que le susurraba el viento en sus sueños, yo era esa magia que lo distinguía de un cadáver. Sin embargo, la frase no lo desalentó, si no que empecinó su compromiso; aunque las palabras estén llenas de vacíos del significado, aunque sean ellas las que reduzcan un milagro superior a una cotidianidad humana, son las únicas que pueden formar nuestras realidades.
Mi silueta comenzó a existir entre las palabras del papel cual sol espía al mundo durante el amanecer: cálidamente. Mi alma comenzó cálida para contrastar el frío que venía de visita con la lluvia matutina. Él me quiso perfecta como una gran novela de un gran autor pero el pulso se le corría, no conocía las reglas gramaticales ni sabía cómo hacer una metáfora. No sabía escribir como lo hacen los supuestos escritores y a sabiendas de sus limitaciones se embarcó en mi creación. Claramente sufrió muchas frustraciones por su incapacidad y nunca deseó que yo me enterase de todo eso; un deseo con un dejo de inocencia: yo no necesito enterarme de sus incapacidades, porque son esas mismas las que me maldicen en mis sueños y las que me atan a la cama llorando de impotencia por el insomnio.
Yo soy todas esas incapacidades tanto como sus pocos aciertos. Yo vivo a través de sus líneas en el mundo que me él deposita, con las cualidades que él me entrega. Mi vida es triste, vivo de la belleza para sus ojos y no hay nada que me pueda salvar de las continuidades de su vicio metafísico. Soy su obra de arte, soy mi tristeza.
¿Debería amarlo? ¿Acaso Él me ama? Él me hizo porque me podía hacer, él me hizo porque me necesitaba, no me escribe porque esa sea su tarea mayor ni mejor. Sin embargo yo existo todos los días para significar su vida, y él está sentado en su escritorio para significar la mía. Nuestra relación no se define por el amor, se define por la fuerza que se esconde tras las palabras "poder" y "necesitar", esa fuerza que mueve a los astros y que mantiene un orden fatal de causalidades (y por qué no, de casualidades). Yo sé casi todo sobre mi escritor, yo soy sus palabras, yo soy él. Pero, si yo soy él, ¿él quién es? ¿quién soy yo? ¿qué es lo que nos separa? ¿acaso soy una mera ficción? Yo surgí de él, y aunque sea su relato, me siento tan real como cualquiera se puede percibir a sí mismo, entonces, ¿cómo surgió él? ¿Mi escritor también es escrito o su existencia es su causa misma y única? Ese es el misterio que tanto domina mi angustia y mi ilusión. Angustia que me paraliza al sentirme una excepción, al sentirme diferente a él, a ser yo sola la creación y él algo distinto. Ilusión, que me alegra hasta las lágrimas más rancias, de poder yo también escribir; si acaso mi escritor es escrito por otro escritor ¿por qué no podría yo también escribir? De todas formas, él nunca me debeló ni una cosa ni la otra en sus líneas.
Ya conté demasiado sobre él. Ya sé demasiado sobre él. Me paso cada minuto de mi vida pensando en él, pensando en el incesante ruido de la pluma sobre la hoja que limita mis latidos. No sé quién soy. Él no me ayuda a saber. Sólo sé que sufro invariablemente por todas esas miradas que me corresponden pero que rápidamente me abandonan, por esas sonrisas que él pretende que yo finja diariamente y muchas veces me pregunto el sentido de toda esta historia: ¿por qué yo tengo que sufrir? ¿sólo porque él sufre? Quiero aturdirlo con un grito silencioso, como el que produce el cuchillo al deslizarse sobre la piel, para que me deje de hacer miserable, para que me escriba una historia feliz. Si alguien escribe mi propia historia, por lo menos que sea una historia digna de amor y de felicidad. No entiendo por qué se empecina con que mi historia sea lúgubre, no entiendo por qué me necesita infeliz como el reflejo de su letra. A veces emerge en mí un fugaz deseo, casi opresor de cualquier voluntad contraria, que me impulsa a desafiar este relato, deseo que me seduce con arrancarle su pluma y comenzar a escribir mi propia historia, dejándolo fuera de mi cual simple observador. Quiero que ria y llore conmigo, no que me haga llorar y reír cuando él quiere. Quiero ser yo. ¿Podré hacer eso alguna vez? ¿Podré serle fiel a ese deseo que nace de mi (¿o que acaso él me hace nacer?). ¿Podré tener voluntad propia o estaré condenada a ser el eco de su respiración?
miércoles, 13 de febrero de 2013
Enfermos de soledad deambulan por las calles. Es una enfermedad muy contagiosa. Se alimenta por el miedo a la otredad. Tal es así, que ni siquiera nos atrevemos al arte de las palabras. El intercambio se limita a miradas esquivas. Estamos inmersos en un mundo egoísta. Creamos una realidad despótica en la cual los sentimientos salen prefabricados de los bolsillos de los empresarios. Nos hemos reducido a almas agobiadas por su peso ¿Qué daría yo por ser un sonrisa honesta? Estamos tan tristes...
jueves, 31 de enero de 2013
Adiós
I
No huyo de su canto
reclamándome en el eco del viento.
Sus miembros asfixiándome con recuerdos,
son bienvenidos.
No me cansa el sueño eterno,
no intento despertar.
El adiós,
el nunca jamás,
son los monstruos que habitan
en las mentes de los hombres.
Pero yo,
yo no le temo a la muerte ritual.
II
Mar inalcanzable
metafísico
dorado óvulo posa sus rayos
sobre la volátil piel;
Allí abajo los peces continúan
su blasfemo respirar.
En tierra asfixiada,
El sabio continúa avispando la llama de la soberbia,
la razón.
El loco continúa con eso que sus sentidos no engañan,
la vida.
Las flores blancas, quimera pureza
y las estrelllas brazos de escoba delirante
me abrazan
son mi órgano materno
mi metamorfosis,
y nado cual pez
en el mar inalcanzable
metafísico
dorado óvulo posa sus rayos
sobre la volátil piel de esa tarde
que no cambiará su rumbo
por ese extraño suspiro que me separa
de la tierra asfixiada
suspiro intruso...
mi alma que se aleja.
III
Muerte que consumes la carne humana:
¿Cuándo vendrás?
El terror de mis días
es que tu llegada sea tarde,
que de mi
solamente carne humana quede.
Hay algo que devora
lo que salvas,
me persigue,
se obsesiona conmigo.
Muerte que nos liberas de la carne humana:
¿Cuándo vendrás?
IV
Volveré repartida en el agua,
florecerá mi ser del árbol vena
Volveré en el olvido que palpita la foto gris,
el ojo del niño testigo de mi retorno.
Germinaré en el fruto recóndito y azul,
me sentirás descansar encima tuyo,
estaré durmiendo entre tus sueños,
en la cripta acribillada
esencia surrealista.
No me regales flores.
No huyo de su canto
reclamándome en el eco del viento.
Sus miembros asfixiándome con recuerdos,
son bienvenidos.
No me cansa el sueño eterno,
no intento despertar.
El adiós,
el nunca jamás,
son los monstruos que habitan
en las mentes de los hombres.
Pero yo,
yo no le temo a la muerte ritual.
II
Mar inalcanzable
metafísico
dorado óvulo posa sus rayos
sobre la volátil piel;
Allí abajo los peces continúan
su blasfemo respirar.
En tierra asfixiada,
El sabio continúa avispando la llama de la soberbia,
la razón.
El loco continúa con eso que sus sentidos no engañan,
la vida.
Las flores blancas, quimera pureza
y las estrelllas brazos de escoba delirante
me abrazan
son mi órgano materno
mi metamorfosis,
y nado cual pez
en el mar inalcanzable
metafísico
dorado óvulo posa sus rayos
sobre la volátil piel de esa tarde
que no cambiará su rumbo
por ese extraño suspiro que me separa
de la tierra asfixiada
suspiro intruso...
mi alma que se aleja.
III
Muerte que consumes la carne humana:
¿Cuándo vendrás?
El terror de mis días
es que tu llegada sea tarde,
que de mi
solamente carne humana quede.
Hay algo que devora
lo que salvas,
me persigue,
se obsesiona conmigo.
Muerte que nos liberas de la carne humana:
¿Cuándo vendrás?
IV
Volveré repartida en el agua,
florecerá mi ser del árbol vena
Volveré en el olvido que palpita la foto gris,
el ojo del niño testigo de mi retorno.
Germinaré en el fruto recóndito y azul,
me sentirás descansar encima tuyo,
estaré durmiendo entre tus sueños,
en la cripta acribillada
esencia surrealista.
No me regales flores.
domingo, 20 de enero de 2013
Amor imposible
Citarnos en una hora inexistente,
deborar la inercia de los limites con nuestras manos
y perdernos en el sin fin de oportunidades que ostenta el infinito.
Pero esta maldita fuerza superior
carcome nuestro encuentro,
mi eterna soledad.
deborar la inercia de los limites con nuestras manos
y perdernos en el sin fin de oportunidades que ostenta el infinito.
Pero esta maldita fuerza superior
carcome nuestro encuentro,
mi eterna soledad.
miércoles, 16 de enero de 2013
Mi biblioteca: "Los siete locos"
"¿Qué es lo que hago con mi vida? decíase entonces, queriendo quizás aclarar con esta pregunta los orígenes de la ansiedad que le hacia apetecer una existencia en la cual el mañana no fuera la continuación del hoy con su medida de tiempo, sino algo distinto y siempre inesperado como en los desenvolvimientos de las películas norteamericanas, donde el pordiosero de ayer es el jefe de una sociedad secreta de hoy, y la dactilógrafa aventurera una multimillonaria de incógnito".
"Vagabundeó toda la tarde. Tenía necesidad de estar solo, de olvidarse de las voces humanas y sentirse tan desligado de la que lo rodeaba como un forastero en una ciudad en cuya estación perdió el tren"
"Notablemente latía su corazón. Con dificultad movió la cabeza para separar el cuero cabelludo de la almohada recalentada, y se dejó estar sin otra sensación de vivir que esa frescura en la nuca y el entreabrirse y cerrarse de su corazón, que, como un ojo enorme abría el soñoliento párpado para reconocer las tinieblas, nada más. ¿Nada más que las tinieblas?"
"En la realidad yo he hecho acciones malas y buenas y ni en un caso ni en el otro he sentido ni la mayor alegría ni el menor remordimiento. Yo creo que se ha dado en llamar remordimiento el temor al castigo"
"La humanidad ha perdido sus fiestas y sus alegrías. ¡Tan infelices son los hombres que hasta a Dios lo han perdido!"
"Nosotros somos místicos sin saberlo. Místico es el Rufián Melancólico, místico es Ergueta, usted, yo, ella y ellos... El mal del siglo, la irreligión nos ha destrozado el entendimiento y entonces buscamos fuera de nosotros lo que está en el misterio de nuestra subconciencia. Necesitamos de una religión para salvarnos de esa catátrofe que ha caído sobre nuestras cabezas. Me dirá usted que yo no le digo nada nuevo. De acuerdo; pero acuérdese que en la tierra lo único que puede cambiar es el estilo, la costumbre, la substancia es la misma. Si usted creyera en Dios no habría pasado esa vida endemoniada, si yo creyera en Dios no estaría escuchando su propuesta de asesinar a un prójimo. Y lo más terrible es que para nosotros ha pasado el tiempo de adquirir una creencia, una fe. Si fuéramos a verlo a un sacerdote, éste no entendería nuestros problemas, y sólo acertaría recomendarnos que recitáramos un Padre Nuestro y que nos confesáramos todas las semanas."
"Yo mismo estoy descentrado, no soy el que soy, y sin embargo algo necesito hacer para tener conciencia de mi existencia, para afirmarla. Porque soy como un muerto (...) Para todos soy la negación de la vida. Soy algo así como el no ser. Un hombre que no es como acción, luego no existe. ¿O existe a pesar de no ser? Es y no es (...) Sé que existo así, como negación. Y cuando me digo todas estas cosas no estoy triste, si no que
el alma se me queda en silencio, la cabeza en vacío. Entonces después de ese silencio y vacío me sube desde el corazón la curiosidad del asesinato. Eso mismo. No estoy loco, ya que se pensar, razonar. Me sube la curiosidad del asesinato, curiosidad que debe ser mi última tristeza, la tristeza de la curiosidad. O el demonio de la curiosidad. Ver cómo soy a través de un crimen. Eso, eso mismo. Ver cómo se porta mi conciencia y mi sensibilidad en la acción de un crimen."
"Yo soy la nada para todos. Y, sin embargo, si mañana tiro una bomba, o asesino a Barsut, me convierto en el todo, en el hombre que existe, el hombre para quien infinitas generaciones de jurisconsultos prepararon castigos, cárceles y teorías. Yo, que soy la nada, de pronto pondré en movimiento ese terrible mecanismo de polizontes, secretarios, periodistas, abogados, fiscales, guardacárceles, coches celulares, y nadie verá en mi un desdichado sino el hombre antisocial, el enemigo que hay que separar de la sociedad. ¡Eso si que es curioso! Y, sin embargo, sólo el crimen puede afirmar mi existencia, como sólo el mal afirma la presencia del hombre sobre la tierra"
"Y comprendí que las almas se movía en la tierra como los peces prisioneros en su acuario"
"En otros momentos el terror avanzaba en Erdosain: tenía la sensación de estar engrilletado, la terrible civilización lo había metido dentro de un chaleco de fuerza del que no se podía escapar."
"Si, llegará un momento en que la humanidad escéptica, enloquecida por los placeres, blasfema de impotencia se pondrá tan furiosa que será necesario matarla como a un perro rabioso..."
"Se ha inventado casi todo pero no ha inventado el hombre una máxima de gobierno que supere a los principios de un Cristo, un Buda. No. Naturalmente, no le discutiré el derecho al esceptisismo, pero el esceptisismo es un lujo de la minoría..."
"El ejército es un estado superior dentro de una sociedad inferior, ya que nosotros somos la fuerza específica del país. Y sin embargo, estamos sometidos a las resoluciones del gobierno...¿y el gobierno quién lo constituye?...el poder legislativo y el ejecutivo...es decir, hombres elegidos por partidos políticos informes... ¡y qué representantes, señores! Ustedes saben mejor que yo que para ser diputado hay que haber tenido una carrera de mentiras, comenzado como vago de comité, transando y haciendo vida común con pendularios de todas las calañas, en fin, una vida al margen del código y de la verdad. No se si esto ocurre en países más civilizados que los nuestros, pero aquí es así. En nuestra cámara de diputados y senadores, hay sujetos acusados de usura y homicidio, bandidos vendidos a empresas extranjeras, individuos de una ignorancia tan crasa, que el parlamento resulta aquí la comedia más grotesca que haya podido envilecer a un país. Las elecciones presidenciales se hace con capitales norteamericanos, previa promesa de otorgar concesiones a una empresa interesada en explotar nuestras riquezas nacionales. No exagero cuando digo que la lucha de los partidos políticos en nuestra patria no es nada más que una riña entre comerciantes que quieren vender el país al mejor precio."
"Si, intervendremos nosotros, los militares. Diremos que en vista de la poca capacidad del gobierno para defender las instituciones de la patria, el capital y la familia, nos apoderamos del Estado, proclamando una dictadura transitoria. Todas las dictaduras son transitorias para despertar confianza. Capitalistas burgueses, y en especial, gobiernos extranjeros conservadores, reconocerán inmediatamente el nuevo estado de las cosas. Culparemos al gobierno de los Soviets de obligarnos a asumir una actitud semejante y fusilaremos a algunos pobres diablos convictos y confesos de fabricar bombas. Suprimiremos las dos cámaras y el presupuesto del país será reducido a un mínimo. La administración del Estado será puesta en manos de la administración militar. El país alcanzará así una grandeza nunca vista."
"A medida que iba pasando frente a colchonerías y almacenes y tiendas, pensaba que esos hombres no tenían ningún objeto noble en la existencia, que se pasaban la vida escrudiñando con goces malvados la intimidad de sus vecinos, tan canallas como ellos, regocijándose con palabras de falsa compasión de las desgracias que les ocurría a estos, chismorreando a diestra y siniestra, y esto le produjo súbitamente tanto encono que de pronto aceptó que lo mejor era irse, pues si no tendría un incidente con esos brutos, bajo cuyas cataduras enfáticas veía alzarse el alma de la ciudad, encanallada, implacable y feroz como ellos."
"Yo creía que era el amor físico y después leyendo ese libro que me iluminó comprendí que mi corazón buscaba el amor divino"
"Es necesario hacer algo contra esta sociedad, che. Hay días que sufro de un modo insoportable. Parece que todos los hombres se hubieran vuelto bestias. Dan ganas de salir a la calle y predicar el exterminio o poner una ametralladora en cada bocacalle. ¿Te das cuenta? Vienen tiempos terribles. "El hijo se levantará contra el padre y el padre contra el hijo". Es necesario hacer algo contra esta sociedad maldita. Por eso me caso con una prostituta."
"Ahora vienen tiempos de sangre, che, de venganza. Los hombres adentro de sus almas están llorando. Pero no quieren escuchar el llanto de su ángel. Y las ciudades están como las prostitutas, enamoradas de sus rufianes y de sus bandidos. Esto no puede seguir asi."
"Sí, es muy triste ver felices a los otros y ver que los otros no comprenden que una será desdichada para toda la vida. Me acuerdo que a la hora de la siesta entraba a mi piecita y en vez de zurcir mi ropa, pensaba: ¿yo seré sirvienta toda la vida? Y ya no me cansaba el trabajo, si no mis pensamientos. ¿Usted no se ha fijado qué obstinados que son los pensamientos tristes?"
"Porque Hipólita hubiera querido moverse en un universo menos denso, un mundo liviano como una pompa de jabón donde la materia no estuviera sometida a la gravedad, y se imaginaba la dicha riente de recorrer todas las veredas del planeta metamorfoseando a su voluntad y dándole a los días la realidad de un juego que compensara aquel que su niñez había carecido"
"Porque juzgaba que su sentimiento de existir era en aquellos instantes más efectivo que la existencia de su cuerpo. Más tarde, explicando dicho fenómeno, dijo que era la conciencia de la distinta velocidad del tiempo que duraban sus emociones, dentro del otro tiempo mecánico, como aquellos que dicen "aquel minuto me pareció un siglo.""
"Como tan grave problema no se apartaba del Astrólogo, éste sentíase dentro del tiempo mecánico del reloj, el hombre físico, mientras que en la lenta velocidad del otro tiempo que ningún reloj podía controlar se localizaba su doble, pensativo, enigmático, auténticamente misterioso, preparando quizá qué coartadas que luego lo sorprenderían al hombre inteligente"
"Así tiene que ser...porque el infierno crece día a día. Son tan pocos los que se salvan, que el cielo junto al infierno es más chico que un grano de arena junto al océano. Año tras año crece el infierno, y la iglesia tenebrosa, que debió salvar al hombre, engorda día por día al infierno, y el infierno triste crece, sin que haya una posibilidad de hacerlo más pequeño. Y los ángeles miran con miedo la iglesia tenebrosa y el infierno rojo inflado como el vientre de un hidrópico."
"Día vendrá en que la gente hará la revolución, porque les falta un Dios. Los hombres se declararán el huelga hasta que Dios no se haga presente."
"Y como el hombre para ser feliz necesita apoyar sus esperanzas en una mentira metafísica, ellos robustecerían el clero, instaurarían una inquisición para cercenar toda herejía que socavara los cimientos del dogma o de la unidad de creencia que sería la absoluta unidad de la felicidad humana. y el hombre, restituido al primitivo estado de la sociedad, se dedicaría como en tiempos de los faraones a las tareas agrícolas. La mentira metafísica devolvería al hombre la dicha que el conocimiento le había secado en brote dentro del corazón."
"La ciudad de nosotros, los Reyes, será de mármol blanco y estará a la orilla del mar. Tendrá un diámetro de siete leguas y cúpulas de cobre rosa, lagos y bosques. Allí vivirán los santos de oficio, los patriarcas bribones, los magos fraudulentos, las diosas apócrifas. Toda ciencia será magia. Los médicos irán por los caminos disfrazados de ángeles, y cuando los hombres se multipliquen demasiado, en castigo de sus crímenes, luminosos dragones voladores derramarán por los aires vibriones de cólera asiático."
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
