Un duelo interno,
un llanto circular
en la ausencia misma del mar
a la deriva un barco
escapando de la gruesa tiniebla
que lo tambalea a ciegas
un párpado cerrado
velo de la
transformación
La muerte sucede,
las hojas se vuelcan sobre si mismas esperando ser escritas.
jueves, 24 de abril de 2014
jueves, 17 de abril de 2014
La marioneta
"Si por un instante Dios se olvidara
de que soy una marioneta de trapo
y me regalara un trozo de vida,
posiblemente no diría todo lo que pienso,
pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen,
sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más,
entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos,
perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen,
Despertaría cuando los demás duermen.
Escucharía cuando los demás hablan,
y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida,
Vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol,
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón,
escribiría mi odio sobre hielo,
y esperaría a que saliera el sol.
Pintaría con un sueño de Van Gogh
sobre las estrellas un poema de Benedetti,
y una canción de Serrat sería la serenata
que les ofrecería a la luna.
Regaría con lágrimas las rosas,
para sentir el dolor de sus espinas,
y el encarnado beso de sus pétalo...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida...
No dejaría pasar un solo día
sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos
y viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuán equivocados están,
al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen,
sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas,
pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte
no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres
He aprendido que todo el mundo quiere vivir
en la cima de la montaña,
Sin saber que la verdadera felicidad está
en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido
aprieta con su pequeño puño,
por vez primera, el dedo de su padre,
lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre
sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo,
cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes,
pero realmente de mucho no habrán de servir,
porque cuando me guarden dentro de esa maleta,
infelizmente me estaré muriendo."
Gabriel García Márquez
de que soy una marioneta de trapo
y me regalara un trozo de vida,
posiblemente no diría todo lo que pienso,
pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen,
sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más,
entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos,
perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen,
Despertaría cuando los demás duermen.
Escucharía cuando los demás hablan,
y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida,
Vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol,
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón,
escribiría mi odio sobre hielo,
y esperaría a que saliera el sol.
Pintaría con un sueño de Van Gogh
sobre las estrellas un poema de Benedetti,
y una canción de Serrat sería la serenata
que les ofrecería a la luna.
Regaría con lágrimas las rosas,
para sentir el dolor de sus espinas,
y el encarnado beso de sus pétalo...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida...
No dejaría pasar un solo día
sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos
y viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuán equivocados están,
al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen,
sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas,
pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte
no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres
He aprendido que todo el mundo quiere vivir
en la cima de la montaña,
Sin saber que la verdadera felicidad está
en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido
aprieta con su pequeño puño,
por vez primera, el dedo de su padre,
lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre
sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo,
cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes,
pero realmente de mucho no habrán de servir,
porque cuando me guarden dentro de esa maleta,
infelizmente me estaré muriendo."
Gabriel García Márquez
sábado, 8 de marzo de 2014
Transeúntes nocturnos
La luz sólo es necesaria para ver si lo único que se tiene son los ojos. El fulgor interno amanece en la oscuridad y navega en las costas grisáceas que imitan la rabia. Se extiende inmensa en un manto de búsqueda implacable para los transeúntes nocturnos. El vacío nos seduce a soltarnos en el abismo sin que nos consuma la ruptura, tras la caída sólo queda la cicatriz que un supuesto fin nos amalgama. A veces, tímidamente se asoma la confesión de que no existe ningún límite; confesión que nos ata en el delirio, miedo de ser lo todo lo que fuimos y todo lo que podríamos haber sido. Un hombre definido en el defecto del tiempo, la ilusión que confunde la mente como eterno. La luz sólo es necesaria para ver si lo único que se tiene son los ojos
lunes, 3 de marzo de 2014
Construcciones de lo invisible
Entropía de sueños, un amanecer nefasto en su límite ¿cuándo retorna la conciencia que se pierde desde que nos sumergimos en la vorágine del dia?
Castillos de palabras,
construcciones de lo invisible.
jueves, 27 de febrero de 2014
Origen
La noche ha ennegrecido
los astros fugan hacia lo que alguna vez fue centro
despertar de una cómoda muerte
mismo vértigo
los astros fugan hacia lo que alguna vez fue centro
despertar de una cómoda muerte
mismo vértigo
martes, 25 de febrero de 2014
En el trance no hay figuras
Rostros desfigurados,
en el trance no hay figuras,
el silencio es un fantasma que a muerte arribó.
Viento fugitivo
nos transporta a la quietud primitiva
brasas en el espacio
fuego en las lágrimas
Lloro prematura,
ya no tengo ojos
es la tardanza que se diluyo en la nada.
La farsa se devela en fantasía,
un "tal vez" no es más que una carta errónea
que el destino decidió ignorar.
Los cuerpos se desarman
hasta expresarse en alma.
en el trance no hay figuras,
el silencio es un fantasma que a muerte arribó.
Viento fugitivo
nos transporta a la quietud primitiva
brasas en el espacio
fuego en las lágrimas
Lloro prematura,
ya no tengo ojos
es la tardanza que se diluyo en la nada.
La farsa se devela en fantasía,
un "tal vez" no es más que una carta errónea
que el destino decidió ignorar.
Los cuerpos se desarman
hasta expresarse en alma.
lunes, 17 de febrero de 2014
El alma que quiso ser cuerpo
Si me internase en un laberinto podría escapar más fácil,
tus muros
son inmensos
son la fina diferencia
entre un ser y otro.
Silencio,
ya escucho el lento vuelo de un alma seduciendo mi cuerpo.
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