Cierta vez un pájaro la despertó en medio de la noche y la llevó volando hasta la estrella ya muerta que ahora era su alma. En el preciso instante comprendió que no había ni un fin ni un principio. Se sintió tan apasionada y libre que lo único que atinó a hacer fue transformar sus lágrimas en un río borracho. Entendía que su ser no le pertenecía enteramente; su ser era la sagrada obra que se le había encomendado por un breve tiempo. Se sintió liviana como la hoja que nada en la tarde de otoño, divagó por los prados violetas y cielos revolucionarios, bebió del agua pura y amó ser más allá de sí misma.
sábado, 18 de mayo de 2013
Espejos
Su tierna boca se fundió con el calor del café. Sus manos inexpertas, jóvenes, trémulas, daban vuelta la hoja del libro. No sabía que la gente que pasaba por fuera del bar posaba sus ojos en sorpresa. Casi nadie leía; pero ella sólo leía. Leía porque no podía encontrar las respuestas al alba hipnotizado, desvanecido en pétalos, sino en libros. Palabras tan surreales como amor y felicidad, cobraban algún significado simbólico sólo en libros. Pero el sentir le era tan propio que la emborrachaba clausurar los ojos y ser parte de los días, de la extensión del tiempo y dejarse llevar por el viento plateado de la lluvia. En resumidas palabras, podemos decir que el sentir era el templo de su vida y el comprender, su pasión por los libros.
domingo, 12 de mayo de 2013
Canto III - Carlos Obregón
Toda la luz sobra si la fe que nos guía
no colma nuestro viaje. Más allá de la nieve
está el fuego que en el fondo crepita, tutelar,
para los ojos que miran hacia adentro
con el anhelo de las aves caídas.
Después de las palabras queda el eco
de un fervor ignorado que se pierde en la fronda
que tejen nuestras tardes de contemplar callado
y hacia donde existimos renace nuestro olvido.
No un simple paraíso donde el cuerpo fuese
el dios de sus placeres, sino un estar dentro
de lo que siempre es río, la delicia misma
que desde el centro estalla, florece y se despliega.
No otra cosa perdimos y ahora sólo quedan
cenizas y ascuas en las manos del ángel
que desde un nuevo umbral nos invita a gustar del misterio,
y vivir es avanzar en su reclamo y esperar el retorno
en las horas desiertas que caen hacia la noche.
¡Si siempre nos golpeara el amplio murmullo
de las alas eternas! Porque no sólo faltan
palabras de mar, hogueras bajo el viento,
sino una intensidad más cerca de los labios
que aún después de que las ascuas los ungieron
no pueden proclamar lo que han gustado.
¿Quién, más allá del rostro que iluminó la Noche,
se atrevería a avanzar su soledad
hasta el fondo del vientre y allí rescatar
todo el olvido? Pero aun si la gran bóveda
sólo fuese esto: un vientre -hay algo más
de raíz y de ángel que en la carne progresa
hacia la plenitud de otro fruto celeste.
La criatura es pregunta: la espera,
el vuelo pensativo de alguna hoja que cae
en la visión dorada, dejando más acá de los ojos
lo imposible y lo arcano; y que no sea
la puerta estrecha que se abre y nos despide,
porque aquí, con la paciencia de la tierra,
está la misión de nuestras horas.
Dios cubre de eternidad nuestra pupila
y su silencio de fuego posee nuestro lenguaje,
mas el hombre, en tensión rebelde,
sólo espera que los ojos, cual pájaros de exilio,
se adentren voraces en la hondura del viento
tras los astros que queman su plegaria en la noche.
Hontanar de auroras fue el éxtasis ardiente
del alma por los poros; luego, el tiempo,
el nuestro, el que en la carne late,
hincó de nuevo el ojo en la simiente
y un insecto solemne agonizó en las grutas
con las flores marchitas y los frutos sedientos,
y el río y su transcurso de dios ebrio
fue de nuevo avidez y lamento. El mundo se apaga,
huye con el humo y nada queda en las manos
si lo que ellas palpan no es algo más antiguo
que el terror o el deseo: incendio estelar
que a veces nos llega como rito que en el tacto florece,
gratuito y ungido, desde un fondo remoto.
Pero nada sabemos: sentir sólo es primicia.
Autor: Carlos Obregón
lunes, 6 de mayo de 2013
Insomne reflexión
La paz del sueño, la belleza de la inconsciencia, el denso caminar en tierras perdidas o añoradas, muchas veces surge sólo cuando ya no hay resistencias, sólo cuando el abatimiento emocional es tan grande que lo único que calma es perderse entre las lágrimas cansadas. La poesía quebrada tal vez. Me redescubro entre el rocío del amanecer, alterada, viva, me irrumpe anunciando la llegada del temido mañana ¡Ay noche, por qué te dormís y me olvidás! Quisiera ser tu prisionera eterna, no me entregues al dolor de lo que debe suceder ¡Ay noche! Tan poco te pido: no quiero ser un espectro ¡No me dejes escapar noche! En el día ando tan perdida, un rostro arrancado y un cuerpo disonante, eso es lo que soy. El corazón en el limbo, sufriendo (siempre sufriendo) de haber sido separado de su cuerpo amante pero es que este mundo los separó desde el primer llanto. Los días me han traicionado, las noches también. No hay más escapatoria que fingir la carrera hasta el más allá de todas las vanalidades que fagocitan mi vida. No pretendo más.
domingo, 21 de abril de 2013
Lo perverso y lo triste
Lo perverso:
He sido condenada a tener mucha nada, nada más y nada menos: sólo nada.He sido condenada a una vida llena de nada ; aunque la quiera llenar siempre queda vacía, porque eso es lo que sos nada, nada.
Lo triste:
Espero a la muerte, para que me llene vaciándome. Quiero que la muerte me libere de la condena vida-nada, quiero que me quite de una buena vez toda esta nada.
He sido condenada a tener mucha nada, nada más y nada menos: sólo nada.He sido condenada a una vida llena de nada ; aunque la quiera llenar siempre queda vacía, porque eso es lo que sos nada, nada.
Lo triste:
Espero a la muerte, para que me llene vaciándome. Quiero que la muerte me libere de la condena vida-nada, quiero que me quite de una buena vez toda esta nada.
domingo, 7 de abril de 2013
Ojos de cielo
La fantasía se arropa en el secreto:
posibilidades copulando
en el ardor de la mirada,
fuego primitivo.
Nos extendemos
precipitadamente sobre los mares metafísicos
y entonces, escapamos
cual ave huye del tormento conciencia.
Ternura perdida
real origen de tus dedos sobre mis labios,
espada custodiando el tiempo degradado en días.
La angustia ya no duele,
nos arrastra
hacia los prados del amor perfecto
más allá de nuestros cuerpos
las mentes ilusas desean conocer
el paraíso no humano;
allí pretendo ahogarme
ansiarte en tu forma más pura
misterio,
silencio de una llave caduca
frente a un espacio
que nos enfrenta a lo que jamás fuimos que alguna vez seremos
un potencial nosotros
inacabado
seguirá infinitamente germinándose
bajo la mirada única,
bajo tus ojos, cielo.
posibilidades copulando
en el ardor de la mirada,
fuego primitivo.
Nos extendemos
precipitadamente sobre los mares metafísicos
y entonces, escapamos
cual ave huye del tormento conciencia.
Ternura perdida
real origen de tus dedos sobre mis labios,
espada custodiando el tiempo degradado en días.
La angustia ya no duele,
nos arrastra
hacia los prados del amor perfecto
más allá de nuestros cuerpos
las mentes ilusas desean conocer
el paraíso no humano;
allí pretendo ahogarme
ansiarte en tu forma más pura
misterio,
silencio de una llave caduca
frente a un espacio
que nos enfrenta a lo que jamás fuimos que alguna vez seremos
un potencial nosotros
inacabado
seguirá infinitamente germinándose
bajo la mirada única,
bajo tus ojos, cielo.
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